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ES PELIGROSO ASOMARSE AL EXTERIOR

"ES PELIGROSO ASOMARSE AL EXTERIOR" Galería 100 Kubik. Colonia. Alemania Mohren Str. 21. 50670 Köln T: +49 (0) 221-94645991 http://www.100kubik.de/ausstellungen.html?&L=3 100 kubik gallery 2 (Large) EL SIMULACRO QUE ACECHA Por Marta Zafrilla Afirmaba Sartori en Homo videns que el animal vidente en el que nos hemos convertido emerge de dos facetas complementarias y consecuentes: el pesimismo y el hedonismo. No encuentro mejor definición para la obra de Moisés Yagües que estos dos pilares que sostienen nuestras vivencias hoy día y que dan luz y sombra a sus obras, haciendo debatir a sus personajes entre el instinto y la reflexión. El narcisismo propio de nuestra época, la hiperindividualización o el efecto espectacular de la actitud dominante de los que en Reinventando la cultura nos hablaba Sodré “da lugar a una sobrepuja de máscaras, de oropeles, de disfraces, de atavíos heteróclitos” desorientándonos entre los significados reales de un entorno dominado por el simulacro. Y es precisamente un juego de capas de sentido lo que viene a mi mente al pensar en la obra del artista, apariencias ingenuas que encierran potentes juicios, críticas sagaces que beben de la poesía, irónicas miradas hacia el ser que todos somos. La realidad se abre en su obra como una matrioska, encerrando dentro significado tras significado. Bajo la metáfora de recurrentes cabezas abiertas al espectador, podemos colarnos para fisgonear en sus lugares habituales: la incomunicación, el deseo no dicho, la soledad… Como en los buenos poemas no hay una lectura unívoca en Yagües, como tampoco posibilidad de escapar de su oleaje de significados sin acabar calado o atrapado en sus torbellinos. Como en la perfección del loto, la sencillez en su obra es solo aparente, pues siempre está al acecho un botón al recuerdo cinematográfico o vital, un salto hacia la crítica o la risa, un espejo a menudo cruel frente a nosotros mismos. En una sociedad donde hallamos tanto exceso de ficción como de realidad, donde vivimos saturados de modelos de conducta superficiales y centrados en la apariencia, se torna necesaria la búsqueda de la identidad. Al visitar la obra de Moisés Yagües llegamos a la conclusión de que, además de harto complicado, la identificación de la individualidad y sus características únicas se vuelve un camino de introspección de lejano final y que para lograr sobrellevar la vida a hombros son precisos humor y grandes dosis de crítica. Ante el nihilismo sobre el que navegamos, la búsqueda del yo se vuelve la única fe posible y el arte es quizá la forma más segura de aceptar el simulacro constante como entrada y salida a la verdad de cada uno. Prestar nuestra mirada a Yagües es recordarnos que regularmente hemos de visitar la reflexión equilibrada y nunca nunca olvidar llevarla a cabo con una sonrisa. SODRÉ, M. (1998): Reinventando la cultura. La comunicación y sus productos, Gedisa, Barcelona. SARTORI, G. (2003): Homo videns. La sociedad teledirigida, Taurus, Madrid.